Hola a todos, tras seguir algunos hilos de debate por los foros sobre realismo y verosimilitud en D&D (¡el de ahí detrás, que deje de reírse a la de ya!), tengo ganas de abordar el punto central de este debate. Algunas de las ideas aquí planteadas las he extraído del tippyverso (si, así como suena) que era básicamente una racionalización del mundo de Eberron con redes de teleportación, ejércitos de élite, etc., otras las he sacado de mis propias campañas y algunas son fruto de beber demasiada cerveza.
¿Cómo sería un mundo donde existan, la magia, los demonios, monstruos mitológicos y toda la parafernalia? Vamos a ver como algunas de las cosas más típicas del juego supondrían cambios realmente radicales en la sociedad y el mundo en general. Antes de empezar, vamos a dejar claro que esto funciona como un dial progresivo, cuanto más subo el nivel de ‘fantasía-épica-mágica’ más marcados serán los efectos. Si en el mundo hay un solo dragón legendario que se dice habita en las altas montañas de Katay, el mundo puede ser exactamente igual que el real, los problemas empiezan cuando una de cada cien personas tiene poderes o habilidades sobrenaturales.
Por último, recordar que como en todas las ucronías y ejercicios de especulación, esto son solo algunas ideas, hay muchas más por ahí mejores y peores. Solo espero que estas os gusten y os tengan un rato entretenidos. Vamos allá.
¿Somos alma? ¿Somos materia? ¿Somos sólo fruto del azar?
Las grandes preguntas de la humanidad no son tan grandes si lanzando un par de conjuros tu dios se asoma por la ventana y te chiva las respuestas. Esto plantea la primera de las grandes preguntas ¿Existen los dioses? ¿Cómo afecta eso a la sociedad?
Básicamente hay dos opciones cosmológicas, o bien los dioses existen (como entidades extraplanares súper-poderosas) o bien son una invención de la humanidad y no existen como tales.
En el primer caso, hay que plantear un escenario de ‘Guerra fría’ entre los diferentes panteones, demonios, etc. que justifique su interés por mundos habitados por especies inferiores. La idea de que hayan aprendido a extraer poder de la fe de sus creyentes es una buena forma de justificar este interés y el equilibrio de poder que evitaría que los dioses bajaran al ring a masacrar a los creyentes del otro, lo cual crea un interesante escenario para los power-gamers.
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| La ‘destrucción mutua asegurada’ mantendría una guerra fría entre panteones. |
En el otro escenario, la magia divina y arcana proceden de una misma fuente (vientos de magia, fuerza universal), pero se accede a ella de diferentes formas ya sea mediante un acto de fe o a través de fórmulas ‘científicas’. Esto plantea un escenario similar al real, donde la existencia de los dioses no puede ser demostrada y quedan como un acto de fe ante el poder de sus clérigos. Pueden existir ángeles, demonios y cualquier criatura asociada, pero estas serían simplemente criaturas extraplanares afines al alineamiento de las diferentes religiones (una especie de panteón menor) o mejor aún, solo una manifestación de la fe del invocador, cuando un clérigo bueno invoca a una criatura aparece un ángel porque es lo que espera encontrar, cuando lo hace uno malvado es un demonio el que responde a sus plegarias.
En cualquier caso, la existencia real de los dioses (o al menos de las manifestaciones de su poder) no tiene por qué suponer un cambio hacia un fervor religioso mayor que el que se daba en las sociedades de la edad media. El motivo es que la gente de la época era ya extremadamente creyente y creían de verdad en los milagros que veían habitualmente; iconos sangrantes, curaciones milagrosas, brazos incorruptos, pestes… El hecho de ver a un sacerdote hacer un milagro con luces no les va a dar más fe de la que ya tienen.
Sí que habría sin embargo algunos aspectos a tener en cuenta sobre las religiones que podrían aparecer y proliferar. Serán religiones posiblemente politeístas en las que el contacto constante con los dioses hará que se tenga una visión de ellos muy humanizada y cercana (al estilo griego o romano). Aunque no es inviable la aparición y dominio de religiones monoteístas (especialmente en el segundo escenario de los dioses inexistentes).
La muerte es un tema delicado dentro del sistema de creencias, conjuros como la resurrección, hablar con los muertos, reencarnación, etc., van a hacer que la muerte no sea algo misterioso y temido sino una parte más dentro del ciclo de la vida. Esto podría dar sociedades que no vieran con malos ojos que se animaran cadáveres para realizar tareas diversas como trabajar en las minas o en la industria (su uso en agricultura puede estar vetado por meras cuestiones prácticas). De nuevo el referente es la mitología clásica, donde la muerte era vista como una parte más de la vida y Hades un dios más en el panteón al que se rezaba cuando tocaba.
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| A currar… |
Sinceridad mágica.
Una sociedad en la que no es posible mentir y en la que se puede acceder a todo tipo de información a través de conjuros adivinatorios tendrá una forma muy especial de funcionar. La honestidad y la sinceridad serán la norma en la sociedad, tratos comerciales, discursos políticos, debates, juicios… todos se realizarán baja estrictos controles que aseguren que los participantes solo dicen la verdad. Se puede mentir en el día a día, pero si una disputa llega a juicio, la verdad siempre saldrá a la luz.
¿Qué cosas podrían ocurrir? Tal vez si un comerciante es pillado en un engaño, esté dispuesto a negociar un soborno antes de verse en un juicio donde todos sus tejemanejes pueden salir a la luz. ¿Habrá gente especializada en burlar los conjuros mediante la manipulación y la dialéctica? ¿Quizás un gremio de bardos capaces de ocultar las mentiras tras un velo de verdades? En esta sociedad que tiene asumida la verdad como uno de sus pilares ¿Sería la mentira un agravante de cualquier delito capaz de enviar al culpable a la muerte? Recomiendo la lectura de dos libros de ciencia ficción al respecto, ‘Luz de otros días’ y ‘La máquina de la verdad’ que tratan sobre la pérdida de la intimidad y la incapacidad de ocultar cosas a la sociedad.
Un mundo de héroes.
Qué sentido tiene reclutar un ejército de dos mil soldados, cuando diez personajes de nivel elevado pueden acabar con ellos en una hecatombe de bolas de fuego y ataques torbellino. Las fuerzas militares serán pequeñas y altamente especializadas, formadas solo por luchadores y lanzadores de conjuros de alto nivel, equipados con los mejores objetos mágicos y acuartelados a la espera de ser enviados en acciones de intervención rápida. Los soldados de bajo nivel, quedarían relegados a tareas de vigilancia y milicia, guardias, dotados de equipo mundano barato y con órdenes de huir e informar de cualquier incidente de alto riesgo que ocurra.
Pero la magia a la larga tendrá un efecto mucho más interesante. La carrera armamentística. Tener una docena de héroes de nivel 18 es cojonudo, pero se necesitan años de entrenamiento y personas con un potencial excepcional para lograrlo. ¿Y si pudieras darle a un soldado de nivel bajo un arma sencilla como un cetro o una varita que pudiera usar y que le permitiera derribar héroes? Algo como varitas de desintegrar de una sola carga y colgantes de protección contra energía para evitar la primera bola de fuego. Lo justo para que unos cuantos soldados lleguen a tiro del grupo a abatir y le suelten media docena de rayos de desintegración. Al final se llegaría a un equilibrio entre el ‘recluta patoso’ y ‘Conan el bárbaro’, en el punto óptimo en que sale rentable equipar a un soldado veterano con equipo potente pero económico.
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| -‘Los ‘doble-D’ eran inestables cuanto menos, pero podían con cualquier cosa que invocara un hechicero’.- |
Las guerras serían muy diferentes y más parecidas al concepto actual de guerra, con unidades especializadas realizando ataques relámpago contra objetivos concretos. No es inviable que alguna cultura esclavista o atrasada envíe miles de soldados a la lucha, pero estos sería rápidamente derrotados con los recursos del reino atacado. Cualquier reino con acceso a magia, héroes y objetos mágicos en general descubriría que le sale mucho más barato equipar a grupos de élite reducidos que movilizar miles de soldados de nivel uno que podían estar haciendo algo más útil como recoger la cosecha o construir carreteras. Enviar mano de obra a que se los coma un dragón o una tribu de trolls es una soberana estupidez.
Transportes.
¿Porqué cargar un barco que se puede hundir o robar si puede teleportar cosas? -¡Es que la teleportación es muy cara!- Pues depende, porque una red de círculos de teleportación costaría dinero de montar, pero una vez en funcionamiento el coste de mantenimiento es 0, y no hace falta ser muy listo para ver el beneficio económico que se le puede sacar. El trasporte de mercancías, bienes y personas pasaría a ser algo instantáneo y muy rentable para los poseedores de la red de teleportación.
Aun así habría algunas excepciones en las que podría ser necesario el uso de transportes alternativos, cargas muy grandes que no puedan entrar por el círculo, etc.
Internet.
Ya sea mediante bolas de cristal, conjuros permanentes de enlace telepático o sus variantes, crear una red de información global es sencillo y rentable. Esta red se usaría para enviar retratos de señoras desnudas por todo el multiverso. Además de para eso, este flujo información permitiría la creación de imperios y alianzas de tamaños nunca visto antes y que podrían ser controlados con facilidad desde sus respectivas capitales.
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| – “Buenas ¿está el enemigo? Que se ponga…” – |
Lo más probable en este escenario es que el imperio Romano nunca hubiera desaparecido y sería en estos momentos una potencia mundial, de nuevo una lectura recomendada ‘Roma eterna’.
Esta red de información que al principio servirá solo para fines gubernamentales, tendrá después aplicaciones evidentes en el desarrollo del comercio y del conocimiento científico, viviendo ambos un florecimiento sin parangón en virtud de una globalización temprana.
Ciudades y las zonas salvajes.
Con el comercio potenciado a niveles nunca vistos y el poder centralizado en las grandes urbes, la mayor parte de la población se aglutinaría en ciudades y en las granjas de cultivo intensivo que aparecerían a su alrededor (aunque existan conjuros de crear comida será mucho más barato cultivar comida y nadie en su sano juicio preferirá ese maná blancuzco a un verdadero filete de buey).
La zona fuera de la influencia de las ciudades, será zona salvaje e incontrolada. El coste que supondría mantener pacificada la zona no compensa en absoluto los beneficios obtenidos, quedando todo en manos de bandidos, monstruos, bandas de saqueadores y aquellos granjeros, buhoneros o gente lo suficientemente loca para vivir en el exterior. Esto no quiere decir que todo esté lleno de dragones y demonios infernales de nivel n, cualquier amenaza potencialmente letal para las metrópolis sería eliminada rápidamente por las fuerzas de élite del imperio mediante un ataque relámpago fulminante.
Ciertas zonas estratégicas estarían controladas por pequeñas fortalezas fuertemente guarnecidas con guerreros de élite. Principalmente minas y fuentes de recursos, así como postas de viaje o lugares donde los métodos tradicionales de transporte pudieran parar en su viaje por lo salvaje. Pequeñas comunidades se agruparían a la sombra de las fortalezas para protegerse de los peligros de las zonas salvajes.
Tecnología mágica.
La acumulación de gente en ciudades genera dos efectos, un incremento en la demanda de bienes y servicios (la gente necesita, ropa, comida, herramientas…) y un incremento de mano de obra disponible (toda esa gente que ahora vive en las ciudades tiene que hacer algo). Bienvenidos a la industrialización siglos antes de que se inventara.
El escenario más verosímil sería una sociedad mágico-industrial con aceleradores de rocas en lugar de catapultas, motores de combustión alimentados con magia, grandes factorías con hornos alimentados por portales al plano elemental del fuego, legiones de muertos vivientes y constructos trabajando sin descanso… no voy a extenderme demasiado en esto (lo dejaré como ejercicio personal de cada uno).
Eso sí, que nadie piense en bucólicas sociedades donde todo es paz y la gente vaguea entre jardines con blancas túnicas, las ventajas de la magia y la tecnología son solo para las clases más pudientes y la gran masa obrera trabajará horas y horas al calor abrasador de los hornos entre el hedor de sus compañeros zombis.
Finalmente puede que las diferentes religiones tengan algunas quejas al respecto, pero tradicionalmente la fe es extremadamente pragmática cuando el dinero fluye, la economía es una fuerza imparable y todo se engrasa para que las cosas se adapten a los nuevos tiempos.
Economía.
La proliferación del comercio y las transacciones por todo el mundo aceleran la aparición del papel moneda y las cartas de crédito para evitar tener que andar moviendo toneladas de oro o gemas de un sitio a otro ¿para qué hacer eso si el oro puede estar a salvo en las criptas más seguras de las ciudades y puedo ir a por él en cualquier momento desde cualquier parte del mundo en minutos? Esto acabará llevando a la desaparición del patrón oro y será la potencia y riqueza de los imperios la que respalde el valor de su moneda.
Se acabó el tener que ir por ahí con toda tu fortuna encima. Los personajes realmente ricos (incluidos PJs), tendrán cuentas de crédito y solo tendrán que identificarse para poder acceder a su capital desde cualquier metrópolis del mundo.
Monstruos y otros PNJs.
Las criaturas inteligentes más poderosas, tales como dragones, liches, beholders, etc., tienen dos opciones:
Llevar una vida escondidos de algún modo en las zonas salvajes tratando de mantener un perfil bajo que los mantenga fuera del punto de mira de los imperios dominantes.
O bien integrarse en la sociedad del mismo modo que lo hacen los personajes de alto nivel, ya sea abiertamente o de manera subrepticia. De ese modo, el terrible dragón negro Azerovix podría ser el gobernador de las regiones del sur del Imperio Escarlata, o un señor del crimen de la capital, oculto en su mansión mientras dirige su red de malhechores. Sea como sea, una sociedad acostumbrada al trato con razas no-humanas, entidades extraplanarias, muertos vivientes y demás bichos raros no debería tener problema para integrar en su seno a toda criatura inteligente que pueda aportar algo de valor a la sociedad. Evidentemente habrán castas y diversas categorías de ciudadanos con diferentes derechos tal como ocurría en el Imperio romano, por poner un ejemplo.

Y hasta aquí llegamos. El mundo planteado con estas premisas sigue manteniendo su aire épico, fantástico y mágico, pero huye de los clichés de dragones sobre montañas de oro y hechiceros malvados en torres ruinosas ofreciéndonos algo parecido a un steampunk-fantástico con matices oscuros a lo cyberpunk. Espero que os haya gustado y estaré más que encantado de leer vuestras ideas y opiniones en los comentarios.
Nos vemos la próxima entrega (¿os habijado que ya no digo ‘semana’? que malo es trabajar T_T) y recordad que podéis seguir el blog en facebook, Google+ y twitter.