Reseña de Gentes: en la antigüedad también se estresaban.

Hola a todos, voy a tomarme una pequeña pausa en la campaña de Verkami de Eureka! para escribir una reseña. He estado repasando los juegos que he probado últimamente y he pensado en hablaros de este Gentes, un juego de civilizaciones muy entretenido… bueno sí, ya sé que no soy muy parcial cuando hablo de juegos de civilización, pero este tiene un par de conceptos muy chulos.

Gentes CoverGentes: (8)
Autor: Stefan Risthaus
Arte: Harald Lieske
2-4 Jugadores
120 minutos

Civilizaciones antiguas, nuevas ideas.

 

Gentes es el típico juego de civilización donde vamos a ir construyendo diversos tipos de edificios, representados por cartas, que nos darán puntos de victoria y ventajas diversas. Hasta aquí nada nuevo bajo el sol del Mediterráneo. En el juego vamos a ir seleccionando acciones; comprar cartas (edificios), construirlos, coger población, construir ciudades o conseguir dinero. Para realizar una acción, cogemos una de las losetas asociadas a la acción y la colocamos en nuestro tablero, y aquí está la idea innovadora del juego, el track de tiempo.

Cada tablero individual tiene un track donde vamos colocando las acciones que seleccionamos. Cuando escogemos una acción, suele llevar dos costes asociados, dinero y/o tiempo. El dinero simplemente lo pagamos de nuestra reserva, pero para reflejar el coste en tiempo de la acción vamos a coger unas losetas extra de relojes de arena que tendremos que añadir junto a la loseta de acción en nuestro track. De ese modo cuando seleccionamos acciones más costosas en tiempo, nuestro track se llena antes y eso nos deja con menos acciones disponibles ese turno.

Pero hay más, cuando cogemos relojes podemos usar losetas que llevan un solo reloj impreso o usar losetas dobles que ocupan la mitad de espacio. El problema con estas losetas dobles es que no se retiran de un turno a otro y en realidad estamos hipotecando una casilla del track para el turno siguiente. Esta mecánica de gestión es genial y da muchos quebraderos de cabeza mientras calculas si te merece la pena o no acelerar la producción de ese turno a costa de perder acciones del siguiente.

Gentes tablero de jugador

En el tablero de jugador está el track de tiempo y los marcadores de población, así como los contadores de oráculo y templo.

A esto hay que añadir que cada acción tiene varias losetas asociadas, y la mayoría son diferentes; algunas son más eficientes, otras más poderosas, más baratas o con menos coste de tiempo. Sea como sea si quieres una concreta vas a tener que darte prisa porque otros jugadores pueden quitártela, subiéndote el coste de la acción o incluso dejándote sin opciones para realizarla.

Por lo demás el juego es más que correcto, hay diversas estrategias para acercarte a la victoria y todas ellas buenas. Puedes centrarte en fundar ciudades que te darán ingresos todos los turnos o intentar construir edificios que te den buenos combos de habilidades, recursos y acciones además de puntos de victoria o combinarlas ambas usando las sinergias de algunos edificios con los poderes que te otorgan las ciudades o centrarte en conseguir mucha población y cubos de oráculos y templos (unos recursos especiales que sirven para trastear con la población) para asegurarte que podrás hacer muchas maravillas (los edificios de la última era) que dan un buen puñado de puntos de victoria.

Gentes tablero

En el tablero se encuentran las zonas de las diferentes acciones así como los emplazamientos para las ciudades.

Como veis es un juego muy completo y que no defrauda en absoluto a los que apreciamos los juegos complejos y sin alma.

Arte rupestre, materiales de calidad y el precio de lo indie.

 

El apartado artístico cumple por los pelos, con unas ilustraciones esquemáticas y de aire primitivo que cumplen su función pero un tablero tirando a feo, con una textura rugosa dejada caer sobre el mapa y unas manchas de color para definir las zonas. El diseño de las cartas es efectivo pero muy espartano y aquí el estilo esquemático de las ilustraciones queda un poco pobre. Como digo no es un Eklund pero el ilustrador tiene trabajos mucho más acertados que este Gentes.

Gentes cartas de edificios

Los edificios ofrecen multitud de opciones a los jugadores, además de puntos de victoria, pero su aspecto es mejorable.

La calidad de los materiales es buena y dentro de lo que suele verse en euros; losetas de cartón, tableros, monedas y cubos y casas de madera. Nada de lo que quejarse al respecto.

Y llegamos al precio. Empecemos conque no es un juego fácil de encontrar así que si sois unos fans de los juegos de civilización y queréis echarle el guante a este preparad la cartera porque no será barato. Porque además el juego no es nada económico, del orden de 65€… para un juego que está muy bien como experiencia lúdica pero que por componentes y tipo de juego se encuentra por encima del precio de mercado.

En resumen.

Un euro clásico que deja muy buen sabor de boca si no te importa lo que te ha costado el juego.

STATS

DIVERSIÓN; 8 sesudo, de pensar cada acción y calcular si merece la pena montar el combo este turno o no.

DIFICULTAD; 7, la de cualquier euro alemán para jugadores expertos.

FRIKEZ; 8, tema clásico pero demasiado complejo para cualquiera que no tenga ya algo de tablas.

Link a Gentes en la Board Game Geek.

La semana que viene estaré en las LES enseñando el Eureka!, acercaros si tenéis oportunidad y probadlo. Recordad que podéis seguir el blog en las redes sociales: facebookGoogle+twitter e Instagram.

Jugando a cosicas (LXXXVIII). 7 Wonders Duel.

Buenos días a todos, poco a poco vamos recuperando el impulso y esta semana hasta publicamos en viernes. Estoy que me salgo XD

Esta semana vamos con una reseña de un juego al que últimamente le estoy dando bastante a pesar de que no lo tengo en mi ludoteca. Hoy toca echarle un vistazo a la versión para 2 jugadores de uno de los grandes juegos de civilización del mercado.

7 Wonders Duel: (8)
Antoine Bauza, Bruno Cathala
2 Jugadores
30 minutos (de verdad)

Tenía muchas ganas de probar este juego, porque es de civilizaciones, porque me encanta el 7 Wonders y porque había recibido muy buenas críticas. Lo único que me echaba para atrás era el número de jugadores ya que es raro que me junte solo con un amigo para jugar y los pocos juegos que tengo para dos no suelen tocar mucha mesa.

Pero por azares del destino últimamente esas reuniones en petit comité se ha dado bastante a menudo y he podido probar el título en profundidad… y me ha encantado.

El juego recuerda mucho a su primo mayor, no tanto en las mecánicas, que algo arrastra, sino en el sentir del juego. Las cartas, las construcciones encadenadas, las diferentes estrategias para cada color de cartas, todo recuerda al 7 Wonders sin serlo y ahí radica el encanto de este título, captando la esencia del juego pero ofreciendo una nueva experiencia a los jugadores.

Iconos, colores, ilustraciones, efectos de juego, todo 100% 7 Wonders (foto BGG).

Durante la partida todas las carta de la era se despliegan sobre la mesa en forma de árbol, con algunas cartas vistas y otras ocultas y apiladas de forma escalonada, de modo que para desbloquear las cartas superiores hay que ir retirando las cartas de abajo.

El setup inicial (foto BGG).

Cada turno los jugadores cogerán una carta y básicamente pueden construirla, venderla por oro o usarla para levantar una maravilla ¿os suena? Las cartas tienen un coste en materiales que deberemos cubrir con nuestros recursos o comprarlos a la banca si no disponemos de ellos (aquí no se paga al otro jugador).

Poco a poco iremos construyendo nuestra civilización mientras ganamos riquezas y conocimientos.

El juego termina con una victoria militar o científica, si empujamos el marcador bélico hasta el extremo del rival o si reunimos seis de los siete símbolos de ciencia, aunque ambas son bastante complicadas de conseguir ya que son estrategias fácilmente contrarrestables. Si no se llega a ninguno de estos abruptos finales, el juego transcurrirá durante las tres eras y pasaremos a sumar los puntos de victoria que nos den nuestras cartas.

Vigila el contador militar si empieza a acercarse a tu lado (foto BGG).

Algunos consejos para los principiantes.

Vigila los recursos durante los primeros turnos, el coste de comprar un recurso es de 2 oros + la cantidad de recursos de ese tipo producidos por tu rival. De modo que si este produce 3 maderas, cada una que tú quieras comprar a la banca te costará 5 oros. La mejor forma de contrarrestar esto es o bien surtirte de tu propio suministro o adquirir las cartas de comercio (amarillas) que te permiten comprar recursos a 1 oro.

Vigila tu economía. Es fundamental contar con 3 o 4 de oro en todo momento, especialmente cuando van a revelarse cartas nuevas, ya que puedes verte obligado a renunciar a alguna carta importante por no poder pagarla.

Ten cuidado cuando si tu rival empieza a acumular símbolos de ciencia o a ganar mucha fuerza militar. Puede terminar la partida con un par de golpes de mano sin darte opción a reaccionar.

Usa sabiamente tus maravillas, aquellas que te permiten repetir turno no solo te dan una ronda más, también alteran el orden de juego y hace que esa carta que ibas a descubrir para tu rival, sea ahora para tí.

Las maravillas pueden darnos combos muy interesantes (foto BGG).

En resumen, un juego que me parece brillante en muchos aspectos y que recomiendo a todo el mundo.

STATS
DIVERSIÓN; 8, si te gustó el 7 Wonders te encantará Duel, aunque he conocido gente que no disfrutaba del título antiguo y le ha encantado esta versión para 2.
DIFICULTAD; 5, realmente fácil de explicar, más si ya has jugado al otro.
FRIKEZ; 4, reglas sencillas y juego de temática histórica, para todos los públicos.

Link a 7 Wonders Duel en la Board Game Geek.

Pues esto es todo por hoy, ya ni me acordaba de cómo era esto de escribir : )

Nos vemos la semana que viene, recordad que podéis seguir el blog en facebook, Google+, twitter e Instagram.

Jugando a cosicas (LXXXVII). Clash of Cultures.

Hola a todos maraqueros. Aquello que veis a lo lejos es el final de desierto de post del blog. Lo cierto es que la campaña de Walking on the Moon y su posterior puesta en marcha me han tenido tan absorbido que no he podido hacer ni una mísera entrada en un mes T_T
Pero ya ha pasado lo más gordo y espero poder ponerme al día rápidamente. Ya haré un post de agradecimiento como toca para todos aquellos que habéis ayudado a que este juego se haga realidad, pero como quiero romper un poco el monotema en que se ha convertido mi mundo lúdico estos meses voy a recuperar la buena costumbre de reseñar juegos. Hoy le echamos un vistazo a uno de los grandes juegos de civilizaciones, un 4X en toda regla con mogollón de minis y mogollón de cubitos, lo mejor de dos mundos XD.

Clash of Cultures: (8)

Christian Marcussen
2-4 Jugadores
4 horitas largas
Ya conocéis mi debilidad por los juegos de civilización, raro es que un juego con esa temática no me acabe gustando, pero si es de los largos y sesudos ya tiene garantizado un pie en mi top lúdico, el otro se lo tiene que ganar… y lo cierto es que este título lo hace sin demasiadas dificultades.
El juego trabaja con las premisas básicas de los 4X; unidades que van descubriendo el tablero, colonos para fundar nuevos asentamientos, poblados bárbaros a los que zurrar, guerra fría de la de ‘mira no avances más que te meto’ y lo que más me suele gustar de esto juegos, un chorrón de tecnologías para convertir a tu tribu de ignorantes en la envidia del mundo civilizado.

Hace falta una buena mesa para desplegar el juego (foto BGG).
Concretamente 48 avances diferentes en 9 campos diferentes; agricultura, economía, religión, ciencia, etc. Además de 3 sistemas de gobierno que nos darán diferentes ventajas ¿crearemos una sociedad democrática o nos lanzaremos a una teocracia? Los avances tienen multitud de sinergias, y aunque hay unas estrategias de salida más o menos claras, no tardaremos en definir nuestra propia carrera de avances adaptándonos a nuestros objetivos de victoria y entorno.

El tablero de avances, una de las partes más chulas del juego (foto BGG).
El juego avanza durante 7 rondas de 3 turnos cada uno, en los que cada jugador realizará 3 acciones; las típicas, recolectar recursos, mover unidades, construir o mejorar ciudades, investigar, etc. Al final de cada una de las 7 rondas los jugadores pueden puntuar unas cartas secretas de objetivos que le dan ese toque euro de ir rascando puntos durante la partida.

Una ciudad bien desarrollada puede dar mucho juego. Las minis no vienen pintadas por supuesto (foto BGG).
Una de las cosas que me encanta de este juego es la opción de fin de partida variable, algo muy típico de los wargames. Con esta regla, al final de cada uno de los últimos 5 turnos del juego se lanza un dado que puede decidir que la partida termina inmediatamente, dejándote con esa maravilla a medio construir o con todas tus tropas a punto de embarcarse en la conquista de tu rival.
Las reglas de combate son sencillas, pero como en la mayoría de juegos de este tipo no vas a querer enfrascarte en una guerra a largo plazo con tus rivales. Como reflexión diré que este es uno de los detalles que más curiosidad me suscitan en este tipo de juegos. Aunque la guerra es una constante en la historia de la humanidad es raro que los jugadores de juegos de civilización se lancen alocadamente unos contra otros. Principalmente porque los beneficios no suelen compensar el gasto de recursos y acciones para llevar a cabo este tipo de estrategias, en un pensamiento a largo plazo, una guerra equilibrada no compensa en absoluto con respecto a otras estrategias de desarrollo y avance no militaristas. Tal vez deberíamos dejarnos a los jugones gobernar el mundo…

Las minis, sin ser nada del otro mundo, dan vistosidad al juego.

Y ahora las cosas muy, muy feotas que tiene el juego, y no hablo del logo de Más que Oca ; )
Por un lado, las reglas están muy mal estructuradas. No es que estén mal escritas, es que está ordenado de un modo raro, es de esos reglamentos que cuando te tienes que parar a solucionar una duda te pasas más tiempo buscando donde estaba la maldita regla de movimiento de tropas que leyéndola. Una pena.
Otra cosa que no mola nada son los barcos de plástico con las velas desmontadas ¡Que hay que pegar porque no hay forma de que se queden encajadas! ¿En serio? Si quisiera cortar y pegar compraría juegos de Games Workshop…
Salvando ese par de detalles escabrosos, el juego es una magnífica adquisición para cualquier aficionado a los juegos de civilización y expansión. Con todo lo que puedes esperar de este tipo de títulos y con el único resquemor de que la ampliación no está en castellano ni se la espera, aunque a no ser que seas de los que abrasa un juego partida tras partida no es que la necesite.

Un 4X en todo su esplendor (foto BGG).

STATS
DIVERSIÓN; 8, muy Civi, expandirse, árbol de tecnologías, zurrar bárbaros y al final moler a palos a algún rival.
DIFICULTAD; 6, aunque las mecánicas no son especialmente complejas, gestionar eficazmente las pocas acciones que tenemos cada turno y, sobre todo, aprenderse las tecnologías no es nada sencillo .
FRIKEZ; 6, de nuevo más por la complejidad y duración del juego que por el tema.
Link a Clash of Cultures en la Board Game Geek.
Pues esto es todo por hoy, ya ni me acordaba de cómo era esto de escribir : )
Nos vemos la semana que viene ¡Con una reseña de JESTA 2016! Que empieza esta misma tarde y que van a ser las primeras jornadas en las que no tenga que decirle a nadie ‘En 1969 Estados Unidos llega a la Luna…’ ^_^, recordad que podéis seguir el blog en facebook, Google+, twitter e Instagram.

Unboxing de Mega Civilization. Vergüenza ajena.

Hola a todos, esta semana he tenido oportunidad de hacer un unboxing muy especial, un juego por el que llevaba mucho tiempo babeando y que me volvería a comprar una y mil veces, porque en el fondo soy un fanboy.

La supercaja. Aquí empieza y termina todo el hype del juego.

 Si señores, hablo del Mega Civilization, un reprint que llegó con fanfarrias y trompetas aclamado como el mejor remember desde la digitalización de la trilogía original de Star Wars. Algo que los fanáticos del título de Avalon Hill llevábamos décadas soñando… y por fin estaba aquí, una reedición de lujo para cumplir nuestros sueños más húmedos.

Pues no… el resultado es un suspenso total. Este es posiblemente el trabajo menos profesional que he visto en muchos años en la industria lúdica, y estoy incluyendo en el saco a todos los crowdfundings que conozco. No hay ni un solo componente del juego que se salve de la quema, cada parte de este soñado juego es un fallo, de maquetación, de diseño, de materiales, de producción… no hay ni una sola pieza de esta caja de 200 euros de precio que justifique su coste y la única razón por la que lo compraría una y otra vez es la misma por la que fui a ver la tercera parte del Hobbit al cine, soy un friki fanático y lo asumo. Pero si no es tú caso, huye despavorido de este despropósito.

Lo más alucinante de todo es que los que han perpetrado esta edición son ni más ni menos que Pegasus, uno de los grandes del juego de mesa con productos de una calidad magnífica.

Pero como no quiero que penséis que todo esto son alucinaciones mías voy a ir desglosando uno por uno todos los aberrantes detalles que hacen de esta supuesta edición de lujo algo que no debería haber existido jamás.

Ains… esa espumilla barata ¿Que será lo siguiente?¿Papeles de periódico arrugados?

Nada más abrir la caja nos recibe un bonito certificado de autenticidad donde te dice que tu juego es el nº X de tres mil, la retiras alegre y lo primero que ves es un feo corchopan plasticoso blanco… que dices ‘Después de pagar 200 eurazos ya me podían haber puesto una espuma de más calidad en lugar de la mierda esta barata de los chinos’ pero bueno, como estás emocionadísimo con el juego la echas a un lado y sigues sacando cosas.

Oh! cuantas cartas. Sonríes embelesado sacando mazo tras mazo con la ilusión de un niño mientras dices ¡Qué bonito! En realidad es de nuevo un sesgo cognitivo, un segundo vistazo te hará ver que a nivel de diseño están más cerca de Eklund que de un diseño profesional y cuando las midas ya te vas a mear de la risa.

Cuando se te pasa el subidón, empiezas a ver que el diseño es más bien regulero.

Luego sacas los separadores de cartas de plastiquete que te parecen como muy guays… ya verás, ya…

Pero no nos detengamos aquí, sigamos con los componentes, el manual de instrucciones que abres y ojeas con primor. De nuevo la ilusión de tenerlo no te deja ver que espartano es una palabra que se queda corta para definir una maquetación como mínimo especial. Se ve que al diseñador no le explicaron como maquetar imágenes en Indesign y total como los frikis que se van a comprar el juego ya saben jugar… No me extrañaría encontrarme todos los párrafos con un Loren ipsum ¡Y este es de los mejores componentes del juego!

 Lo siguiente son unas hojas de ayuda que parecen muy guays, con el turno, resumen de avances… a tope. A primera vista esta parte tampoco parece que esté mal, ya veremos el día que se me pase la mala ostia y la mire con detalle.

Los tableros ¡Hey! esto sí… que tablerazos gigantes que se veían en las fotos con medio mundo ahí para conquistar y expandirte. Bueno, podemos decir sin temor a equivocarnos que grandes son. Ahí terminan las virtudes del tablero. Si os fijáis con detalle en las juntas, el refuerzo del tablero canta por soleares, esto se debe a que el papel usado para el tablero es de poco gramaje. Otra chapuza más a sumar en la lista.

Bonitos tableros.
Espectacular mapa.
Que pena que para ahorrarse dos duros la hayan cagado al final…

Y agarraos porque empieza la mascletà, los tableros de cada jugador… después de pagar 200 euros te meten 18 hojas de 300 grs. que ni siquiera han tenido la decencia de personalizar para cada facción… el color, un escudito… ¡Yo que se tío! ¡Que se supone que esto era la edición de lujo de coleccionista! Una tarjetas lamentables, tanto en diseño como en acabado material…

Thin cards deluxe edition ¡Ahora aún más finas! ¡Y tan feas como el original de los 90!

Luego salen de la caja de los horrores dos tableros enormes. Uno de ellos es la tabla de puntuación, de un tamaño incómodo y monstruoso, para acomodar a las 18 facciones… que digo yo que podían haber hecho dos tableros, uno para el Mediterráneo otro para Asia y ahorrar algo de espacio en mesa, pero se ve que para este proyecto decidieron no contratar a nadie que supiera como se juega al Civi, o  ya puestos a juegos de mesa en general.

 ¿Y el otro? … ¡El otro, señores, es un track de población de 55 casillas que ocupa un puto campo de fútbol! No, en serio, mirad la foto. No es solo que esté sobre producido hasta el infierno, es que además es feo, incómodo y poco práctico. Si oliera mal cantaría bingo.

Esto no tiene nombre ¡Es que ni siquiera está centrado!

Y pasamos al siguiente despropósito. Los tokens… no se por dónde empezar… venga, vamos a lo ecológico ¿El equipo de diseño odia los árboles por algún motivo? ¿Son sirvientes del Wyrm? El 40% o más de cada cartón está vacío ¡Entre los huecos que han dejado se podría publicar un ameritrash! Destroquelar esto deja una sensación de dejadez y trabajo mal hecho que te acompaña con cada pieza que arrancas de la matriz.

El diseñador de esto es de los que van con los cazadores cuando ven Bambi.

Para compensar la deforestación masiva provocada han optado por usar cartón del malo, que usa menos pasta de papel, piezas abiertas, capas de cartón que ves que ya no se quieren y están deseando hacer vidas por separado… todo lo que podrías esperar de una edición de lujo de 200 pavos.

Y por último el diseño… un dibujo cutre a una tinta sobre un fondo de color ligeramente texturizado. Que algunos me dirán que es un homenaje… mis pelotas, homenaje. Si hubieran hecho un reprint calcado al original me serviría la excusa del homenaje, pero han añadido ilustraciones de color a las cartas de calamidades y avances, así que desde mi punto de vista y apoyándome en la baja calidad del trabajo de diseño apostaría todo mi dinero (que no es mucho) a que simplemente es un episodio más de la desidia con que se ha llevado a cabo este proyecto.

¿Y queréis saber cuál es el colmo de la dejadez?… Estas fichas. En ellas el diseñador debería haber quitado/ocultado la capa con el muñeco de la ficha y metido el texto de ‘Spare’. Pero como en el curso del INEM de fotosó no le explicaron cómo hacerlo opto por la socorrida y chapucera ‘Voy a meter una pastilla con el mismo color de fondo que no se va a notar’ ¡Solo que si se nota membrillo! ¡Porque el fondo de las fichas tiene una textura, que si fueras diseñador habrías podido ver a la primera!

Parece poco importante, pero es un ejemplo más de un acabado chapucero en un supuesto producto de lujo ¿Veis la pastilla? Os he dibujado dos de los lados.

Ahora toca meter las fichas en bolsas que has comprado en el chino porque por algún extraño motivo, a las editoriales les gusta meter la bolsa zip más grande que encuentran, por si un día te pilla una tormenta y las quieres usar de tienda de campaña. Y por fin el momento de enfundar las 1600 cartas del juego, si… esto no va a ser tarea fácil… sacas la regla y… ¿75×105?… debo haber medido mal… ¡Pues no chaval! has pagado 200 euros por una edición coleccionista cuyas cartas no solo no son estándar ¡Es que a las de civilización les sobra medio jodido centímetro por el lateral!

Y por supuesto puedes tirar el tray de cartas al contenedor, porque en cuanto enfundes las cartas pequeñas no va a haber forma de meterlas en las bandejas ¿Por qué? A ver si adivináis… ¡Tampoco son estándar! Sí señor, con dos cojones… 1600 cartas que no hay forma de enfundar para esta edición de superlujo. La opción más cercana son unas fundas de SwanAsia que pueden comprarse online en Smiling Goblin.

En fin, todo de vuelta a la caja y un último atisbo de lucidez te hace ver que la caja no lleva ningún distribuidor. Todo al montonet como si fuera el cajón de los trastos. Bien por Pegasus.

Como he dicho me lo compraría de nuevo una y otra vez, pero es una pena que un juegazo como este haya recibido este homenaje al trabajo desganado y mal hecho.

Solo me resta decir que toda esta crítica furibunda no empaña un juego que sigue siendo un 10, aunque haya sido tan maltratado en esta edición de coleccionista de zurullos. Si yo fuera el dueño de Pegasus, todo el equipo al cargo de este despropósito estaría de patitas en la calle con una carta advirtiendo a futuros empleadores que no dejaran acercarse a estas personas a menos de 500 metros de un trabajo de diseño o producción. Y la vergüenza ajena que produce esta chapuza se agrava hasta el infinito con el precio del juego, que no he repetido por azar durante el unboxing. Puedes perdonar errores en juegos baratos de principiantes, pero este es sin duda uno de los juegos más caros que ha salido al mercado y todo en él es inaceptable.

En fin, ya me he desquitado un rato, No nos veremos la semana que viene porque estaré en el Festival de Juegos de Córdoba dándole el empujón definitivo a la campaña de Walking on the Moon, pero seguro que podréis ver fotos, en las redes sociales del blog facebook, Google+, twitter e Instagram.

Jugando a cosicas (LV). Nations.

La semana pasada tocó ensayo y esta volvemos a las reseñas. El otro día resurgió por nuestras mesas un juego que dio mucho que hablar el año pasado y tras dejar claro que los griegos son los mejores voy a reseñar esta joyita de los juegos de civilización.
Nations: Puntuación (9)
Nations es un juego de civilización de cartas bastante duro, cada jugador representa a una civilización antigua en su devenir por la historia, desde la época antigua hasta la era industrial. Durante la partida, los jugadores gestionarán sus recursos para comprar cartas de avances con edificios de producción, unidades militares, maravillas, guerras, etc.
Lo primero que te vendrá a la mente cuando veas el juego es ‘esto es una especie de TTA más rápido’, y así se lo ha llamado en muchos foros. Pero sin duda es una simplificación excesiva. Es cierto que algunas mecánicas recuerdan al TTA, las cartas que producen cuando les pones gente encima, la forma de comprar las cartas, líderes… pero es diferente en muchos y muy importantes aspectos.

El principal de todos ellos es la forma de jugar. TTA es un juego en el que debes plantear una estrategia al principio de la partida y hacerle pequeños ajustes durante la misma, es un juego donde los errores se pagan muy caros. Nations es mucho más frenético en ese aspecto, cada turno aparece un evento y los jugadores deben adaptar su civilización a él, tal vez toque ganar estabilidad o militarizarse o simplemente acabar rápido el turno. No es raro ver a un jugador con 24 puntos de poder militar un turno y 0 en el siguiente, en un intento de ganar la puja por la estabilidad o ser el jugador con más cultura al final del evento. Este baile constante de recursos, cartas y unidades hace que un fallo en un turno no se arrastre tanto, no es que cagarla te vaya a dar la partida, pero desde luego no te deja fuera de la competición.
Es inevitable comparar el juego con el TTA (Foto BGG).
Uno de los puntos fuertes del juego son los recursos, hay muchos y se relacionan de maneras muy interesantes. Básicamente tenemos; minerales que nos permiten recolocar trabajadores de una carta a otra y construir maravillas, dinero para comprar las cartas de desarrollo, comida para superar las hambrunas de cada turno y poder sacar más población y cultura que nos da puntos de victoria y funciona como recurso comodín cuando no podemos pagar los recursos que nos exige algún evento. Los puntos de victoria se presentan también como recurso, pero en realidad no puedes hacer nada con ellos más allá de perder o ganar unos cuantos durante la partida por guerras o eventos. Esto, que es tan interesante cuando sabes jugar, es una fuente de AP las primeras partidas pero se supera rápidamente.
La otra fuente de AP es el control de los tiempos, ciertas acciones como la compra de cartas son una carrera contra-reloj con tus adversarios ¿te llevas esa carta de recursos o coges un ingeniero para acabar la maravilla antes de que se acaben? Así que además de gestionar adecuadamente tus recursos, tiene que valorar qué acciones tomar primero arriesgándote a que tus rivales te chafen otras opciones disponibles.
Tantas opciones… ¿qué hacer primero? (Foto BGG).
La rejugabilidad es otro punto fuerte del juego. Los mazos de cartas de avance y de eventos son mucho más grandes de lo que necesita el juego. Apenas usarás una parte de cada mazo y solo dos cartas de eventos de cada mazo de eventos. Así que pocas partidas serán iguales.
Esto hace además que no puedas dar nada por hecho. Aquí lo más seguro es que no aparezca Galileo o que las pirámides no estén disponibles, así que debes adaptar tu juego a las cartas y recursos que aparecen cada turno, reforzando esa sensación de la que hablábamos antes de que cada turno es único.
Las partidas son relativamente rápidas (unos 40 min. por jugador) pero aun así, entre montar y desmontar siguen siendo 3 horas para una partida a 4 jugadores.
El juego tiene muchos componentes, aunque de calidad dispar (Foto BGG).
Los materiales del juego son correctos, las cartas son buenas, pero los marcadores de recursos no son todo lo gruesos que a mí me gustaría. En cuanto al diseño… bueno, diría que es bastante feo pero claro, el TTA puso el listón tan bajo que por comparación es hasta agradable. ¿Pero qué pasa? ¿No hay ilustradores que sepan dibujar a Julio César? Mini-punto negativo para la vagancia y la jeta de encargarle a tu primo el que dibuja bien el trabajo de un profesional.
Srs. editores, un ilustrador no es alguien que ‘dibuja bien’, es algo más… (Foto BGG).

En resumen, un gran juego abstracto de civilización que te tiene un par de horas pegado a la silla mientras preparas tus estrategias y cuentas recursos. Te gustará si te gustó el TTA (no es lo mismo, pero no voy a negar que tiene mucho del mismo ‘aire’) y te gustan los juegos en los que tienes que optimizar los recursos y los tiempos.

Un último detalle curioso, el juego incluye un sistema de ‘handicaps’ para nivelar las partidas (Foto BGG).
STATS
COMPLEJIDAD: 8, aunque si has jugado al TTA antes, algunas de las mecánicas te van a resultar familiares.
DIVERSIÓN: 9, igual no soy objetivo pero me encantan los juegos de civilización.
FRIKEZ: 6, las reglas no lo hacen apto para novatos.
Link a Nations en Board Game Geek.
Hasta la próxima semana, y ya sabéis que podéis seguir el blog en facebook, Google+ y twitter.