Jugando a cosicas (LXXXVIII). 7 Wonders Duel.

Buenos días a todos, poco a poco vamos recuperando el impulso y esta semana hasta publicamos en viernes. Estoy que me salgo XD

Esta semana vamos con una reseña de un juego al que últimamente le estoy dando bastante a pesar de que no lo tengo en mi ludoteca. Hoy toca echarle un vistazo a la versión para 2 jugadores de uno de los grandes juegos de civilización del mercado.

7 Wonders Duel: (8)
Antoine Bauza, Bruno Cathala
2 Jugadores
30 minutos (de verdad)

Tenía muchas ganas de probar este juego, porque es de civilizaciones, porque me encanta el 7 Wonders y porque había recibido muy buenas críticas. Lo único que me echaba para atrás era el número de jugadores ya que es raro que me junte solo con un amigo para jugar y los pocos juegos que tengo para dos no suelen tocar mucha mesa.

Pero por azares del destino últimamente esas reuniones en petit comité se ha dado bastante a menudo y he podido probar el título en profundidad… y me ha encantado.

El juego recuerda mucho a su primo mayor, no tanto en las mecánicas, que algo arrastra, sino en el sentir del juego. Las cartas, las construcciones encadenadas, las diferentes estrategias para cada color de cartas, todo recuerda al 7 Wonders sin serlo y ahí radica el encanto de este título, captando la esencia del juego pero ofreciendo una nueva experiencia a los jugadores.

Iconos, colores, ilustraciones, efectos de juego, todo 100% 7 Wonders (foto BGG).

Durante la partida todas las carta de la era se despliegan sobre la mesa en forma de árbol, con algunas cartas vistas y otras ocultas y apiladas de forma escalonada, de modo que para desbloquear las cartas superiores hay que ir retirando las cartas de abajo.

El setup inicial (foto BGG).

Cada turno los jugadores cogerán una carta y básicamente pueden construirla, venderla por oro o usarla para levantar una maravilla ¿os suena? Las cartas tienen un coste en materiales que deberemos cubrir con nuestros recursos o comprarlos a la banca si no disponemos de ellos (aquí no se paga al otro jugador).

Poco a poco iremos construyendo nuestra civilización mientras ganamos riquezas y conocimientos.

El juego termina con una victoria militar o científica, si empujamos el marcador bélico hasta el extremo del rival o si reunimos seis de los siete símbolos de ciencia, aunque ambas son bastante complicadas de conseguir ya que son estrategias fácilmente contrarrestables. Si no se llega a ninguno de estos abruptos finales, el juego transcurrirá durante las tres eras y pasaremos a sumar los puntos de victoria que nos den nuestras cartas.

Vigila el contador militar si empieza a acercarse a tu lado (foto BGG).

Algunos consejos para los principiantes.

Vigila los recursos durante los primeros turnos, el coste de comprar un recurso es de 2 oros + la cantidad de recursos de ese tipo producidos por tu rival. De modo que si este produce 3 maderas, cada una que tú quieras comprar a la banca te costará 5 oros. La mejor forma de contrarrestar esto es o bien surtirte de tu propio suministro o adquirir las cartas de comercio (amarillas) que te permiten comprar recursos a 1 oro.

Vigila tu economía. Es fundamental contar con 3 o 4 de oro en todo momento, especialmente cuando van a revelarse cartas nuevas, ya que puedes verte obligado a renunciar a alguna carta importante por no poder pagarla.

Ten cuidado cuando si tu rival empieza a acumular símbolos de ciencia o a ganar mucha fuerza militar. Puede terminar la partida con un par de golpes de mano sin darte opción a reaccionar.

Usa sabiamente tus maravillas, aquellas que te permiten repetir turno no solo te dan una ronda más, también alteran el orden de juego y hace que esa carta que ibas a descubrir para tu rival, sea ahora para tí.

Las maravillas pueden darnos combos muy interesantes (foto BGG).

En resumen, un juego que me parece brillante en muchos aspectos y que recomiendo a todo el mundo.

STATS
DIVERSIÓN; 8, si te gustó el 7 Wonders te encantará Duel, aunque he conocido gente que no disfrutaba del título antiguo y le ha encantado esta versión para 2.
DIFICULTAD; 5, realmente fácil de explicar, más si ya has jugado al otro.
FRIKEZ; 4, reglas sencillas y juego de temática histórica, para todos los públicos.

Link a 7 Wonders Duel en la Board Game Geek.

Pues esto es todo por hoy, ya ni me acordaba de cómo era esto de escribir : )

Nos vemos la semana que viene, recordad que podéis seguir el blog en facebook, Google+, twitter e Instagram.

Jugando a cosicas (LXXXVII). Clash of Cultures.

Hola a todos maraqueros. Aquello que veis a lo lejos es el final de desierto de post del blog. Lo cierto es que la campaña de Walking on the Moon y su posterior puesta en marcha me han tenido tan absorbido que no he podido hacer ni una mísera entrada en un mes T_T
Pero ya ha pasado lo más gordo y espero poder ponerme al día rápidamente. Ya haré un post de agradecimiento como toca para todos aquellos que habéis ayudado a que este juego se haga realidad, pero como quiero romper un poco el monotema en que se ha convertido mi mundo lúdico estos meses voy a recuperar la buena costumbre de reseñar juegos. Hoy le echamos un vistazo a uno de los grandes juegos de civilizaciones, un 4X en toda regla con mogollón de minis y mogollón de cubitos, lo mejor de dos mundos XD.

Clash of Cultures: (8)

Christian Marcussen
2-4 Jugadores
4 horitas largas
Ya conocéis mi debilidad por los juegos de civilización, raro es que un juego con esa temática no me acabe gustando, pero si es de los largos y sesudos ya tiene garantizado un pie en mi top lúdico, el otro se lo tiene que ganar… y lo cierto es que este título lo hace sin demasiadas dificultades.
El juego trabaja con las premisas básicas de los 4X; unidades que van descubriendo el tablero, colonos para fundar nuevos asentamientos, poblados bárbaros a los que zurrar, guerra fría de la de ‘mira no avances más que te meto’ y lo que más me suele gustar de esto juegos, un chorrón de tecnologías para convertir a tu tribu de ignorantes en la envidia del mundo civilizado.

Hace falta una buena mesa para desplegar el juego (foto BGG).
Concretamente 48 avances diferentes en 9 campos diferentes; agricultura, economía, religión, ciencia, etc. Además de 3 sistemas de gobierno que nos darán diferentes ventajas ¿crearemos una sociedad democrática o nos lanzaremos a una teocracia? Los avances tienen multitud de sinergias, y aunque hay unas estrategias de salida más o menos claras, no tardaremos en definir nuestra propia carrera de avances adaptándonos a nuestros objetivos de victoria y entorno.

El tablero de avances, una de las partes más chulas del juego (foto BGG).
El juego avanza durante 7 rondas de 3 turnos cada uno, en los que cada jugador realizará 3 acciones; las típicas, recolectar recursos, mover unidades, construir o mejorar ciudades, investigar, etc. Al final de cada una de las 7 rondas los jugadores pueden puntuar unas cartas secretas de objetivos que le dan ese toque euro de ir rascando puntos durante la partida.

Una ciudad bien desarrollada puede dar mucho juego. Las minis no vienen pintadas por supuesto (foto BGG).
Una de las cosas que me encanta de este juego es la opción de fin de partida variable, algo muy típico de los wargames. Con esta regla, al final de cada uno de los últimos 5 turnos del juego se lanza un dado que puede decidir que la partida termina inmediatamente, dejándote con esa maravilla a medio construir o con todas tus tropas a punto de embarcarse en la conquista de tu rival.
Las reglas de combate son sencillas, pero como en la mayoría de juegos de este tipo no vas a querer enfrascarte en una guerra a largo plazo con tus rivales. Como reflexión diré que este es uno de los detalles que más curiosidad me suscitan en este tipo de juegos. Aunque la guerra es una constante en la historia de la humanidad es raro que los jugadores de juegos de civilización se lancen alocadamente unos contra otros. Principalmente porque los beneficios no suelen compensar el gasto de recursos y acciones para llevar a cabo este tipo de estrategias, en un pensamiento a largo plazo, una guerra equilibrada no compensa en absoluto con respecto a otras estrategias de desarrollo y avance no militaristas. Tal vez deberíamos dejarnos a los jugones gobernar el mundo…

Las minis, sin ser nada del otro mundo, dan vistosidad al juego.

Y ahora las cosas muy, muy feotas que tiene el juego, y no hablo del logo de Más que Oca ; )
Por un lado, las reglas están muy mal estructuradas. No es que estén mal escritas, es que está ordenado de un modo raro, es de esos reglamentos que cuando te tienes que parar a solucionar una duda te pasas más tiempo buscando donde estaba la maldita regla de movimiento de tropas que leyéndola. Una pena.
Otra cosa que no mola nada son los barcos de plástico con las velas desmontadas ¡Que hay que pegar porque no hay forma de que se queden encajadas! ¿En serio? Si quisiera cortar y pegar compraría juegos de Games Workshop…
Salvando ese par de detalles escabrosos, el juego es una magnífica adquisición para cualquier aficionado a los juegos de civilización y expansión. Con todo lo que puedes esperar de este tipo de títulos y con el único resquemor de que la ampliación no está en castellano ni se la espera, aunque a no ser que seas de los que abrasa un juego partida tras partida no es que la necesite.

Un 4X en todo su esplendor (foto BGG).

STATS
DIVERSIÓN; 8, muy Civi, expandirse, árbol de tecnologías, zurrar bárbaros y al final moler a palos a algún rival.
DIFICULTAD; 6, aunque las mecánicas no son especialmente complejas, gestionar eficazmente las pocas acciones que tenemos cada turno y, sobre todo, aprenderse las tecnologías no es nada sencillo .
FRIKEZ; 6, de nuevo más por la complejidad y duración del juego que por el tema.
Link a Clash of Cultures en la Board Game Geek.
Pues esto es todo por hoy, ya ni me acordaba de cómo era esto de escribir : )
Nos vemos la semana que viene ¡Con una reseña de JESTA 2016! Que empieza esta misma tarde y que van a ser las primeras jornadas en las que no tenga que decirle a nadie ‘En 1969 Estados Unidos llega a la Luna…’ ^_^, recordad que podéis seguir el blog en facebook, Google+, twitter e Instagram.

Unboxing de Mega Civilization. Vergüenza ajena.

Hola a todos, esta semana he tenido oportunidad de hacer un unboxing muy especial, un juego por el que llevaba mucho tiempo babeando y que me volvería a comprar una y mil veces, porque en el fondo soy un fanboy.

La supercaja. Aquí empieza y termina todo el hype del juego.

 Si señores, hablo del Mega Civilization, un reprint que llegó con fanfarrias y trompetas aclamado como el mejor remember desde la digitalización de la trilogía original de Star Wars. Algo que los fanáticos del título de Avalon Hill llevábamos décadas soñando… y por fin estaba aquí, una reedición de lujo para cumplir nuestros sueños más húmedos.

Pues no… el resultado es un suspenso total. Este es posiblemente el trabajo menos profesional que he visto en muchos años en la industria lúdica, y estoy incluyendo en el saco a todos los crowdfundings que conozco. No hay ni un solo componente del juego que se salve de la quema, cada parte de este soñado juego es un fallo, de maquetación, de diseño, de materiales, de producción… no hay ni una sola pieza de esta caja de 200 euros de precio que justifique su coste y la única razón por la que lo compraría una y otra vez es la misma por la que fui a ver la tercera parte del Hobbit al cine, soy un friki fanático y lo asumo. Pero si no es tú caso, huye despavorido de este despropósito.

Lo más alucinante de todo es que los que han perpetrado esta edición son ni más ni menos que Pegasus, uno de los grandes del juego de mesa con productos de una calidad magnífica.

Pero como no quiero que penséis que todo esto son alucinaciones mías voy a ir desglosando uno por uno todos los aberrantes detalles que hacen de esta supuesta edición de lujo algo que no debería haber existido jamás.

Ains… esa espumilla barata ¿Que será lo siguiente?¿Papeles de periódico arrugados?

Nada más abrir la caja nos recibe un bonito certificado de autenticidad donde te dice que tu juego es el nº X de tres mil, la retiras alegre y lo primero que ves es un feo corchopan plasticoso blanco… que dices ‘Después de pagar 200 eurazos ya me podían haber puesto una espuma de más calidad en lugar de la mierda esta barata de los chinos’ pero bueno, como estás emocionadísimo con el juego la echas a un lado y sigues sacando cosas.

Oh! cuantas cartas. Sonríes embelesado sacando mazo tras mazo con la ilusión de un niño mientras dices ¡Qué bonito! En realidad es de nuevo un sesgo cognitivo, un segundo vistazo te hará ver que a nivel de diseño están más cerca de Eklund que de un diseño profesional y cuando las midas ya te vas a mear de la risa.

Cuando se te pasa el subidón, empiezas a ver que el diseño es más bien regulero.

Luego sacas los separadores de cartas de plastiquete que te parecen como muy guays… ya verás, ya…

Pero no nos detengamos aquí, sigamos con los componentes, el manual de instrucciones que abres y ojeas con primor. De nuevo la ilusión de tenerlo no te deja ver que espartano es una palabra que se queda corta para definir una maquetación como mínimo especial. Se ve que al diseñador no le explicaron como maquetar imágenes en Indesign y total como los frikis que se van a comprar el juego ya saben jugar… No me extrañaría encontrarme todos los párrafos con un Loren ipsum ¡Y este es de los mejores componentes del juego!

 Lo siguiente son unas hojas de ayuda que parecen muy guays, con el turno, resumen de avances… a tope. A primera vista esta parte tampoco parece que esté mal, ya veremos el día que se me pase la mala ostia y la mire con detalle.

Los tableros ¡Hey! esto sí… que tablerazos gigantes que se veían en las fotos con medio mundo ahí para conquistar y expandirte. Bueno, podemos decir sin temor a equivocarnos que grandes son. Ahí terminan las virtudes del tablero. Si os fijáis con detalle en las juntas, el refuerzo del tablero canta por soleares, esto se debe a que el papel usado para el tablero es de poco gramaje. Otra chapuza más a sumar en la lista.

Bonitos tableros.
Espectacular mapa.
Que pena que para ahorrarse dos duros la hayan cagado al final…

Y agarraos porque empieza la mascletà, los tableros de cada jugador… después de pagar 200 euros te meten 18 hojas de 300 grs. que ni siquiera han tenido la decencia de personalizar para cada facción… el color, un escudito… ¡Yo que se tío! ¡Que se supone que esto era la edición de lujo de coleccionista! Una tarjetas lamentables, tanto en diseño como en acabado material…

Thin cards deluxe edition ¡Ahora aún más finas! ¡Y tan feas como el original de los 90!

Luego salen de la caja de los horrores dos tableros enormes. Uno de ellos es la tabla de puntuación, de un tamaño incómodo y monstruoso, para acomodar a las 18 facciones… que digo yo que podían haber hecho dos tableros, uno para el Mediterráneo otro para Asia y ahorrar algo de espacio en mesa, pero se ve que para este proyecto decidieron no contratar a nadie que supiera como se juega al Civi, o  ya puestos a juegos de mesa en general.

 ¿Y el otro? … ¡El otro, señores, es un track de población de 55 casillas que ocupa un puto campo de fútbol! No, en serio, mirad la foto. No es solo que esté sobre producido hasta el infierno, es que además es feo, incómodo y poco práctico. Si oliera mal cantaría bingo.

Esto no tiene nombre ¡Es que ni siquiera está centrado!

Y pasamos al siguiente despropósito. Los tokens… no se por dónde empezar… venga, vamos a lo ecológico ¿El equipo de diseño odia los árboles por algún motivo? ¿Son sirvientes del Wyrm? El 40% o más de cada cartón está vacío ¡Entre los huecos que han dejado se podría publicar un ameritrash! Destroquelar esto deja una sensación de dejadez y trabajo mal hecho que te acompaña con cada pieza que arrancas de la matriz.

El diseñador de esto es de los que van con los cazadores cuando ven Bambi.

Para compensar la deforestación masiva provocada han optado por usar cartón del malo, que usa menos pasta de papel, piezas abiertas, capas de cartón que ves que ya no se quieren y están deseando hacer vidas por separado… todo lo que podrías esperar de una edición de lujo de 200 pavos.

Y por último el diseño… un dibujo cutre a una tinta sobre un fondo de color ligeramente texturizado. Que algunos me dirán que es un homenaje… mis pelotas, homenaje. Si hubieran hecho un reprint calcado al original me serviría la excusa del homenaje, pero han añadido ilustraciones de color a las cartas de calamidades y avances, así que desde mi punto de vista y apoyándome en la baja calidad del trabajo de diseño apostaría todo mi dinero (que no es mucho) a que simplemente es un episodio más de la desidia con que se ha llevado a cabo este proyecto.

¿Y queréis saber cuál es el colmo de la dejadez?… Estas fichas. En ellas el diseñador debería haber quitado/ocultado la capa con el muñeco de la ficha y metido el texto de ‘Spare’. Pero como en el curso del INEM de fotosó no le explicaron cómo hacerlo opto por la socorrida y chapucera ‘Voy a meter una pastilla con el mismo color de fondo que no se va a notar’ ¡Solo que si se nota membrillo! ¡Porque el fondo de las fichas tiene una textura, que si fueras diseñador habrías podido ver a la primera!

Parece poco importante, pero es un ejemplo más de un acabado chapucero en un supuesto producto de lujo ¿Veis la pastilla? Os he dibujado dos de los lados.

Ahora toca meter las fichas en bolsas que has comprado en el chino porque por algún extraño motivo, a las editoriales les gusta meter la bolsa zip más grande que encuentran, por si un día te pilla una tormenta y las quieres usar de tienda de campaña. Y por fin el momento de enfundar las 1600 cartas del juego, si… esto no va a ser tarea fácil… sacas la regla y… ¿75×105?… debo haber medido mal… ¡Pues no chaval! has pagado 200 euros por una edición coleccionista cuyas cartas no solo no son estándar ¡Es que a las de civilización les sobra medio jodido centímetro por el lateral!

Y por supuesto puedes tirar el tray de cartas al contenedor, porque en cuanto enfundes las cartas pequeñas no va a haber forma de meterlas en las bandejas ¿Por qué? A ver si adivináis… ¡Tampoco son estándar! Sí señor, con dos cojones… 1600 cartas que no hay forma de enfundar para esta edición de superlujo. La opción más cercana son unas fundas de SwanAsia que pueden comprarse online en Smiling Goblin.

En fin, todo de vuelta a la caja y un último atisbo de lucidez te hace ver que la caja no lleva ningún distribuidor. Todo al montonet como si fuera el cajón de los trastos. Bien por Pegasus.

Como he dicho me lo compraría de nuevo una y otra vez, pero es una pena que un juegazo como este haya recibido este homenaje al trabajo desganado y mal hecho.

Solo me resta decir que toda esta crítica furibunda no empaña un juego que sigue siendo un 10, aunque haya sido tan maltratado en esta edición de coleccionista de zurullos. Si yo fuera el dueño de Pegasus, todo el equipo al cargo de este despropósito estaría de patitas en la calle con una carta advirtiendo a futuros empleadores que no dejaran acercarse a estas personas a menos de 500 metros de un trabajo de diseño o producción. Y la vergüenza ajena que produce esta chapuza se agrava hasta el infinito con el precio del juego, que no he repetido por azar durante el unboxing. Puedes perdonar errores en juegos baratos de principiantes, pero este es sin duda uno de los juegos más caros que ha salido al mercado y todo en él es inaceptable.

En fin, ya me he desquitado un rato, No nos veremos la semana que viene porque estaré en el Festival de Juegos de Córdoba dándole el empujón definitivo a la campaña de Walking on the Moon, pero seguro que podréis ver fotos, en las redes sociales del blog facebook, Google+, twitter e Instagram.

Jugando a cosicas (LXXX). Ludi Gladiatorii

Hola a todos, feliz año. Hoy toca reseña (vamos a ver si la resaca de las saturnales me deja terminarla en condiciones). Vamos a echarle un vistazo a un juego que lo ha petado mucho en Verkami.

Ludi Gladiatorii: Puntuación (6,5)

Alfonso G. de Rueda
2-5 jugadores
40-60 min
Tenemos delante un juego de cartas con unas mecánicas muy sencillas que nos mete en la piel de un lanista dirigiendo su escuela de gladiadores y tratando de conseguir fama y prestigio en la Roma imperial.

El juego se desarrolla en rondas en las que cada jugador completa su turno generando oro, comprando edificios para mejorar su ludus, consiguiendo nuevos gladiadores y organizando combates contra otras escuelas para conseguir los 7 puntos de prestigio que nos darán la victoria.

El inicio de las partidas sigue un patrón típico de los juegos de desarrollo, los jugadores dedicarán sus primeros turnos a conseguir edificios y oro y llenar su ludus de luchadores. Para después empezar a retar a sus rivales.

Me gusta la forma de resolver el combate, comparar el valor de los gladiadores (de 1 a 3) más un valor al azar que otorga la carta de combate que puede ser de hasta 2 puntos para un bando u otro. Es muy aleatorio y permite muy poco control de los jugadores sobre el resultado del combate, pero a cambio puedes resolver esa fase en segundos lo que da esa sensación positiva de estar jugando un football manager, no un juego de combates. También me gusta la forma de incorporar la posibilidad de muerte de los gladiadores, dejando la incógnita de si solo perderás el combate o también a tu hombre.

El juego incluye bastantes reglas opcionales, para darle variedad a las partidas y añadir elementos de estrategia sobre el juego básico. Cosas como el favor del público, los campeones o los eventos pueden añadir rejugabilidad a tus gladiadores. Además de añadir algo de detalle histórico al juego.

A destacar el grosor de monedas y fichas, algo a lo que no estamos acostumbrados en este tipo de juegos que nos llegan a través de crowdfundings. Las ilustraciones son correctas aunque de vistosidad irregular, sin embargo consiguen meternos de lleno en la temática (no sé si es porque me recuerdan en el estilo a las pinturas y grafitis antiguos) lo cual es el objetivo del arte de los juegos.

Como aspecto negativo voy a comentar que en las partidas que jugamos se dio un efecto escapada difícil de superar, es muy complicado evitar que un jugador consiga sus 2 o 3 últimos puntos y pararlos antes es inviable ya que no es una amenaza y estás preocupado consiguiendo tus propios puntos. Otra cosa que no me gustó es que es un juego que invita a cebarse con el más débil ya que es una fuente segura de puntos de victoria con un menor riesgo de que tus gladiadores mueran. No sé cómo pero debería haber una forma de compensar esos retos tan desiguales (quizás otorgando puntos solo cuando retas a un ludus fuerte).

Creo que el juego es perfecto para gente que busque juegos sencillos y con puteo entre jugadores (matarle gladiadores a los demás mola mucho), si eres aficionado a juegos como el Bang o el Zombies, te gustará Ludi Gladiatorii.

STATS
DIVERSIÓN; 6, sacar calaveras y matar a tus amigos mola.
DIFICULTAD; 3, muy, muy, sencillo.
FRIKEZ; 4, es el típico juego que puedes sacar con gente que no es muy jugona.
Link a Ludi Gladiatorii en la Board Game Geek

Bueno, esto es todo por hoy, espero que os haya gustado y nos vemos en la próxima entrada. Recordad que podéis seguir el blog en facebook, Google+, twitter e Instagram.

Jugando a cosicas (LXXII). Concordia.

Hola a todos, esta semana es la feria de Granollers y aunque me habría encantado estar allí, después del gasto que ha supuesto ir a Zona Lúdica no me puedo permitir más viajes T_T. Pero eso no quiere decir que vayamos a estar parados, vuelven las reseñas al blog después de un par de semanas de parón y vamos a echarle un vistazo a un juego relativamente nuevo y que me parece un juegazo.

Concordia: Puntuación (8,5)

Mac Gerdts
2-5 jugadores
90-120 min.

En concordia seremos adinerados comerciantes romanos compitiendo por ver quien la tiene más larga. El juego usa un motor de cartas con algo de deckbuilding, gestión de la mano de cartas y selección de acciones.

Cada turno jugaremos una cualquiera de nuestras cartas y eso nos permitirá mover nuestros colonos, construir nuevas fábricas, recolectar recursos o comerciar con las mercancías que hemos acumulado. El juego es una carrera por ocupar las mejores posiciones (recuerda un poco al Alta tensión) y por optimizar cada una de las acciones que llevemos a cabo, tratando de sacar el máximo de recursos para adelantarnos a nuestros rivales en la compra de fábricas o nuevas cartas.

Primeros pasos de una partida a 5 jugadores (Foto BGG).

Al final de la partida es el propio mazo de acciones que hemos construido el que nos dará la victoria. Cada carta que compramos pertenece a un grupo y puntúa en función de unos parámetros diferentes, algunas darán puntos por las fábricas que tengamos, otros por el número de colonos, o por las provincias en las que tengamos presencia. Se trata, en suma, de buscar una equilibro extendiéndose lo más posible pero sin descuidar comprar las cartas que nos darán la victoria, ya que si nos falla cualquiera de los dos factores corremos el riesgo de terminar con una puntuación mediocre.

Algunas de las cartas de acción con las que jugaremos la partida (Foto BGG).

Concordia tiene la virtud de ser un juego de mecánicas relativamente sencillas, perfectamente asequibles para gente que está empezando a tomar contacto con los eurogames, pero con la profundidad suficiente para que los más veteranos se batan el cobre a gusto.

Cada jugador dispone de un tablero personal donde almacenar mercancías y colonos (foto BGG).

La interacción entre jugadores es bastante alta ya que las rutas solo pueden ser ocupadas por un colono y las fábricas son más caras cuanta más gente hay en la ciudad (más similitudes con el Alta tensión), además de haber una fuerte competición por comprar las cartas y lo que más tensión genera en la partida, el momento de cerrar. La partida termina cuando un jugador compra la última carta o coloca la última de sus quince fábricas, dejando un turno al resto de jugadores para terminar la partida. Esa angustia de no saber si te va a dar tiempo a hacer todo lo que quieres y si te merece la pena intentar meter una casa más o es mejor cerrar y tratar de pillar al resto de jugadores le da a la partida un punto final de lo más emocionante.

Según avanza la partida, las posiciones cada ve están más disputadas (foto BGG).

En el apartado puramente físico el juego es muy bueno, buenas ilustraciones que ambientan perfectamente un juego de romanos y materiales de calidad con muchísima madera. El precio ya es otra cosa porque en España lo edita Más que Oca (los del logo diseñado por Satán) y sus juegos son muy buenos, pero muy caros. Si me preguntas si vale la pena los 40 eurazos que vale el juego te diría que sí, pero también que te asegures de que te gustan los eurogames económicos.

El juego cuenta con una ampliación de mapas con dos nuevos territorios (Germania y Britania) que aporta nuevas formas de jugar con algunas reglas especiales por si eres de los que machaca mucho un mismo juego hasta terminar quemándolo.

En resumen, un magnífico juego que fue nominado al Jahres del 2014 (el que se llevó Istanbul) que entra directamente en los obligatorios de cualquier amante de los euros y los juegos de comerciar y cuya única pega es que no es barato en absoluto.

STATS

DIVERSIÓN; 9, comprar, vender y putear a tus rivales mientras les sueltas alguna perla en latín de Albacete.
DIFICULTAD: 5,5, el juego es muy sencillo, con un puñado de acciones para poder hacer y unas estrategias muy intuitivas. Otra cosa es hacerlo bien.
FRIKEZ: 5, un juego de comerciar con mecánicas asequibles, para casi todos los públicos.

Link a Concordia en Board Game Geek.

Hasta la próxima semana y recordad que podéis seguir 2 maracas D10 en facebookGoogle+ y twitter